BOLSONARO NO ESTÁ LOCO - SAÚDE MENTAL CRÍTICA
Traducción libre: Fran Castignani
¿POR QUÉ RESULTA URGENTE DEJAR DE ASOCIAR LA POSTURA DE
BOLSONARO A UN SUPUESTO TRASTORNO MENTAL?
La locura es un concepto polisémico y cargado de múltiples sentidos, en su mayoría negativos. Esto ocurre fundamentalmente porque el abordaje de la locura arraiga en un modelo de sociabilidad que aniquila las diferencias, calcado del ethos del sujeto productivo.
El movimiento de lucha antimanicomial toma como brújula ética-política la posibilidad de construir nuevos modos de relacionarnos con la locura, situándola en un nuevo lugar social, desligada del estigma, de la segregación, del silenciamiento y de la violación de derechos. Queremos politizar la locura, problematizando todos los sentidos históricamente atribuidos a este fenómeno complejo y plural.
Por estas razones, resulta un enorme error -independientemente de las buenas o malas intenciones- llamar a Bolsonaro “enfermo mental”, “loco”, o insinuar que es “mentalmente incapaz”. No cabe entrar aquí en valoraciones sobre si este personaje sufre o no algún trastorno mental. El problema no es ese sino más bien continuar asociando sus actitudes irresponsables y criminales a problemas psicopatológicos.
Cuando tomamos esta vía, además de reforzar el estigma de la locura y legitimar la violencia histórica que estes sujetes sufren, acabamos por des-responsabilizar a Bolsonaro de sus actos, al entender que emprende dichas acciones porque está “loco”. Sobran razones para criticar al presidente de Brasil por sus actitudes machistas, racistas, xenófobas, genocidas, misóginas, homofóbicas, etc. Lo que ya no es admisible es continuar ejerciendo esta crítica a partir de la psicopatología. Esta tentativa no ayuda en nada a la crítica y sólo sirve para descalificar a las personas que realmente sufren algún padecimiento mental
Debemos evitar asociar la conducta fascista de Bolsonaro
con los trastornos mentales. El proyecto de lucha antimanicomial y de una salud
mental crítica que defendemos tiene un
carácter eminentemente emancipatorio, basado en la defensa y la garantía de
derechos para todas las personas. Por lo tanto, resulta contradictorio a los
objetivos de este proyecto valernos de preconceptos, estigmas y prejuicios. Resulta
una ofensa insoportable para todas las personas locas ser comparadas a un
personaje tan horrible.
Por todas estas razones decimos:
BOLSONARO ES UN GENOCIDA, UN CORRUPTO Y UN FASCISTA.
El problema nunca fue su “locura”.
El problema es su proyecto político


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